Del suroeste de Asia a los campos de La Mancha: un recorrido por la larga y sorprendente historia de un fruto que hoy renace en nuestra tierra.
Un cultivo milenario
Más antiguo de lo que parece
Aunque hoy lo consideramos un cultivo reciente, los orígenes del pistachero en la península son mucho más antiguos de lo que se suele pensar. Esta es su historia.
Antigüedad
Origen en Asia
Originario del suroeste de Asia Menor —actuales Siria, Turquía, Irán o Afganistán—, el pistacho fue muy apreciado desde la antigüedad en las culturas de Oriente Medio, donde se cultivaba y consumía con frecuencia.
Llega a Europa
En tiempos del emperador Tiberio, los romanos introdujeron el pistacho en Roma desde Asia Menor. La sociedad romana lo adoptó rápidamente, valorándolo tanto por su sabor como por sus propiedades nutricionales.
Imperio romano
Siglo VIII
La huella árabe
Con la expansión árabe en la península, el cultivo alcanzó tal importancia que el árbol pasó a conocerse como «alfóncigo». Su fruto se usaba habitualmente en la cocina mozárabe y sefardí: dulces, guisos y platos tradicionales.
El declive
Tras el fin del sistema agrícola musulmán y la llegada de cultivos más rentables como el olivo y el almendro, el «alfóncigo» fue perdiendo relevancia hasta casi desaparecer por completo de la península.
Desde 1492
Actualidad
El renacimiento
Hoy el pistacho renace en las zonas áridas y semiáridas de España. Castilla-La Mancha se ha convertido en una de las grandes productoras, gracias a un clima ideal para este cultivo resistente a la sequía y al calor.
De vuelta a casa
La Mancha, tierra de pistacho
El resurgir del pistacho en España se concentra en regiones de clima árido y semiárido como Castilla-La Mancha, donde el suelo y el clima favorecen su desarrollo. Aquí, en La Mancha, recogemos el testigo de esa historia milenaria cultivando pistacho ecológico de la variedad Kerman.
Un puñado de salud
Prueba el pistacho de La Mancha
Auténtico pistacho ecológico, heredero de siglos de historia y cultivado con dedicación en nuestra tierra.